Flor de reto. Cristina hundió el puñal hasta la médula y dejó pensando a la sociedad con medidas contra la explotación sexual de personas. Se esperaban las palabras de la Presidenta; cuando mencionó que en los últimos meses se rescató a 1.044 mujeres de las redes de trata, parecía que daba precisiones sobre un tema de difícil solución. Pero cuando habló de doble moral en los medios de comunicación (de criticar la trata y permitir los avisos con oferta sexual) causó un terremoto. Parecía un extracto de la trilogía "Millenium" de Stieg Larsson, criticando a "Los hombres que no amaban a las mujeres". En la Redacción fue el comentario del día, sazonado con dosis alternadas de desconcierto, humor y seriedad. En Twitter explotó como tema central (#rubro59, número de esos avisos en un diario porteño) y quedó la sensación de que se viene un gran desafío, no sólo en los medios, sino en toda la sociedad. En la doble moral que arrastra nuestra cultura machista, de palabra, obra u omisión.